Condromalacia rotuliana
La condromalacia rotuliana es una lesión común entre deportistas amateurs, especialmente en fútbol, pádel y running. Consiste en el desgaste del cartílago debajo de la rótula, lo que provoca dolor y sensación de fricción al mover la rodilla.
Si no se trata, puede derivar en molestias crónicas y limitar tu rendimiento deportivo. En esta guía te explicamos síntomas, causas, prevención y ejercicios recomendados.
¿Qué es la condromalacia rotuliana?
Desgaste del cartílago que recubre la parte posterior de la rótula
Dolor al doblar o estirar la rodilla
Suele afectar a deportistas jóvenes y amateurs que realizan movimientos repetitivos
Síntomas principales
Dolor en la parte frontal de la rodilla, sobre todo al correr o saltar
Chasquidos o crujidos al flexionar la rodilla
Rigidez después del entrenamiento o tras estar sentado mucho tiempo
Sensación de “inestabilidad” leve en algunos casos
Causas más frecuentes
Sobrecarga repetitiva
Saltos, cambios de dirección y carreras continuas
Entrenamiento intenso sin descanso adecuado
Desalineación de la rótula
Pisada incorrecta o rodillas que se “giran hacia dentro” al correr
Desequilibrio muscular en cuádriceps, isquiotibiales o glúteos
Debilidad muscular
Falta de fuerza en muslos, glúteos y core
Genera presión desigual sobre el cartílago
Edad o genética
Algunas personas tienen predisposición a este desgaste
Mayor riesgo si se practica deporte intenso desde joven
Prevención de la condromalacia rotuliana
Fortalecer piernas y glúteos: sentadillas, zancadas, puente de glúteo
Estiramientos diarios: cuádriceps, isquiotibiales y gemelos
Revisar técnica y pisada: al correr o jugar
Calzado adecuado: zapatillas con soporte y cambio regular
Progresión de entrenamiento: aumentar intensidad y volumen gradualmente
Tratamiento y recuperación
Reposo relativo: reducir impactos y ejercicios de alto estrés
Hielo y compresión: 15–20 minutos tras entrenar
Fisioterapia y ejercicios específicos:
Extensiones de pierna
Sentadillas parciales con buena técnica
Estiramientos suaves y trabajo de movilidad
Rodilleras o soportes: ayudan a aliviar presión y estabilizar
Con prevención y ejercicios adecuados, la recuperación puede lograrse en 4–8 semanas, dependiendo de la gravedad.
Consejos finales
La condromalacia rotuliana no debe ignorarse, ya que puede empeorar con el tiempo. La prevención y el fortalecimiento muscular son fundamentales para que puedas seguir practicando tus deportes favoritos sin dolor.
Recuerda: escuchar a tu cuerpo y ajustar la intensidad de los entrenamientos es siempre más efectivo que forzar la rodilla.


